La histórica laguna de San Miguel del Monte, ubicada en el partido de San Miguel, provincia de Buenos Aires, vuelve a ser protagonista de la actualidad deportiva después de que dos tenistas argentinos, Federico Cerúndolo y Sebastián Báez, tuvieran que retirarse de la competencia en la semana previa al Masters de París.
Como si esto no fuera suficiente, otro tenista albiceleste, Juan Pablo Varillas, también salió derrotado en Ginebra. Parece que la mala racha de los argentinos en la pista de tenis se refleja en la calidad de las aguas de esta laguna, que han vuelto a ser escenario de un fenómeno natural que ha llamado la atención de los medios y los pescadores locales.
Según fuentes cercanas, el color de las boyas utilizadas para marcar la zona de pesca es fundamental en este caso. Al parecer, el rojo y negro de estas boyas ha sido el responsable de atraer a los notables pejerreyes que han sido vistos en la zona.
El fenómeno ha generado gran expectación entre los pescadores y los aficionados a la pesca deportiva. Algunos expertos han señalado que el cambio de color de las boyas podría estar relacionado con la presencia de ciertos nutrientes en el agua que atraen a estos peces. Otros han sugerido que la proximidad a la ciudad de Buenos Aires podría estar influyendo en la calidad del agua.
Aunque todavía no se sabe con certeza qué es lo que está detrás de este fenómeno, uno sí puede estar seguro: la laguna de San Miguel del Monte sigue siendo un lugar de gran importancia para la pesca deportiva y la recreación en la provincia de Buenos Aires.
En un momento en que la competencia en la pista de tenis sigue en pleno vuelo, es interesante ver cómo este pequeño pueblo de San Miguel del Monte vuelve a ser protagonista en el mundo deportivo.
Esperamos que en un futuro cercano se puedan realizar más estudios para determinar las causas detrás de este fenómeno y poder proteger la calidad del agua y la especie de pejerreyes que ha vuelto a ser tan popular en esta laguna.
