2 mins 2 horas

Recuerdo a los Redondos en los conciertos de los ochenta como si fuera ayer.

Fui un joven lobo quemándome de amor, coreando canciones y versos en Cemento o Casa Suiza.

Aullando desde el pullman en Satisfaction, en Constitución, estuve ahí, pero no recuerdo demasiado.

Mi hermana me contó cuando fuimos a ver a los Redondos en Airport, una discoteca cerca de Puente Saavedra.

Me describió una imagen que yo me había olvidado, cuando empezó el agite la subí a un parlante y le decía: ‘quedate acá’.

Y después me perdí en el pogo.

No recuerdo demasiado, pero hay algo que sé y que no me olvidaré jamás.

Y es que estuve ahí y me sentí vivo.

Y también me acuerdo de otra cosa.

Que cuando empezó a llegar más gente, cuando empezamos a ser más, no fue algo que me haya molestado.

Compartir: